Del súper a la puerta: comparamos cinco apps de compra a domicilio y a ver cuáles llegan de verdad a tu barrio
Photo: NASA/Nichole Ayers, Public domain, via Wikimedia Commons
Hay una pregunta que todo el mundo se hace tarde o temprano cuando baja la persiana del súper de debajo de casa: ¿de verdad no hay ninguna app que traiga la compra aquí? Porque los anuncios prometen cobertura nacional, pero luego resulta que a tu barrio solo llega el repartidor de la farmacia. Nosotros lo hemos comprobado con carrito, tarjeta y algo de paciencia.
El experimento: mismo carrito, cinco apps, tres barrios
Montamos una cesta de la compra típica: leche, huevos, pan, fruta (naranjas, obviamente, que estamos en Valencia), arroz de la bomba, garbanzos, detergente y un par de cosas de limpieza. Unos 35 euros en el lineal físico. La pedimos en cinco servicios: las apps de los supermercados grandes (Mercadona con su domicilio clásico, Carrefour, Alcampo), una plataforma de reparto ultrarrápido (Glovo Super) y una de las agregadoras tipo BuyVip/Deliver que agrupan varios establecimientos.
Y el mismo pedido lo intentamos desde tres puntos: el Ciutat Vella (centro, todo llega), un bloque del Cabanyal (costero, con sorpresas) y una urbanización del interior de la provincia, cerca de Xàtiva (donde la cosa se pone seria).
Cobertura real: lo que las apps no ponen en el anuncio
En el centro de Valencia, todo funciona. Las cinco plataformas aceptan el pedido sin pestañear. En el Cabanyal, dos de ellas nos dijeron directamente "no cubrimos esta zona" al introducir el código postal, y una tercera ofrecía ventanas de entrega de 24-48 horas, que para una compra de urgencia es como no tener nada.
En la zona de Xàtiva, la cosa se reduce a los supermercados con tienda física cercana: el resto, fuera. Moraleja: antes de instalar cuatro apps, comprueba tu código postal en cada una. Es el filtro más honesto que existe, mucho más que los mapas de cobertura de las webs corporativas.
El precio de la comodidad: 14 euros de diferencia
Aquí viene lo interesante. El mismo carrito acabó costando entre 36,20 y 50,40 euros según la app. ¿De dónde sale la diferencia? Tres conceptos que conviene vigilar:
- Precio por producto inflado: en las apps de reparto rápido, algunos artículos cuestan un 15-25% más que en tienda.
- Tarifa de servicio: fija (2-4 euros) o variable según la hora. Pedir a la hora de la cena puede duplicar el coste de envío.
- Peaje de lluvia: sí, existía. En dos apps, los días de gota fría el envío se encarecía "por demanda".
El súper tradicional con entrega programada fue el más barato si elegías franjas horarias incómodas (martes a las 10 de la mañana, por ejemplo). La comodidad total cuesta; la comodidad flexible, no tanto.
Ojo con las suscripciones premium
Casi todas las plataformas empujan ahora su suscripción de pago: "envíos gratis ilimitados por 8,99 euros al mes". La cuenta es sencilla: si haces más de tres o cuatro pedidos al mes y los envíos sueltos rondan los 3 euros, sale a cuenta. Si compras online una vez cada dos semanas, estás regalando dinero.
Nuestro consejo: haz las cuentas con tu historial real de pedidos, no con lo que prevés comprar. Y desactiva la renovación automática si solo la quieres para una temporada (las Fallas, el verano, un mes de mudanza).
Los horarios: el gran diferencial
Lo que más nos sorprendió no fue el precio sino la flexibilidad. Las apps de los supermercados clásicos tienen ventanas amplias y fiables, pero piden pedido con 24 horas de antelación en zonas no céntricas. Las de reparto ultrarrápido prometen 30 minutos y casi siempre cumplen en la ciudad, aunque con surtido limitado (se acabó lo de "que te traigan lo que haga falta").
Si lo tuyo es la compra semanal planificada, ve al súper online de siempre. Si te has quedado sin aceite a las ocho de la tarde, la app de reparto rápido te salva, pero paga el peaje.
Veredicto
No hay una app ganadora universal: hay una app ganadora por barrio y por tipo de compra. Comprueba cobertura con tu código postal, compara el ticket final (no el precio del producto), sé escéptico con las suscripciones y no descartes la franja barata del martes a media mañana. Tu cartera, y tu espalda (que ya no tienes que cargar con las bolsas hasta el tercer piso), te lo agradecerán.