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Fallas 2.0: cuando los artistas falleros diseñan con impresoras 3D

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Fallas 2.0: cuando los artistas falleros diseñan con impresoras 3D

Photo: keith ellwood from Valencia Spain, Spain, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

Cada marzo, Valencia se transforma. Unos dos millones de personas pasan por la ciudad durante las fiestas, y detrás de ese espectáculo hay una industria que factura millones de euros y que, como casi todos los sectores, está pasando por su propia revolución digital.

Hemos hablado con talleres falleros, hemos probado las apps de geolocalización y hemos visto de primera mano cómo un monumento nace hoy en una pantalla antes de nacer en el taller. Esto es lo que encontramos.

Del boceto al poliestireno expandido: el salto al 3D

Tradicionalmente, un artista fallero dibujaba sus bocetos a mano y modelaba las figuras en barro o escayola. Hoy, muchos talleres trabajan con software de modelado 3D que permite ver el monumento completo, desde cualquier ángulo, meses antes de que la primera pieza de poliestireno expandido toque la sierra.

El cambio es más profundo de lo que parece. Un monumento fallero es una estructura compleja que debe montarse en apenas unas horas durante la plantà y soportar viento, lluvia y el peso de decenas de figuras. Modelar en 3D permite detectar problemas estructurales antes de que sean un desastre el día de la plantà, calcular con precisión el material necesario y, sobre todo, mostrar al faller una imagen fidedigna de lo que va a pagar.

Algunos talleres de la zona de Patraix y Benimaclet ya utilizan impresión 3D para prototipar las piezas más pequeñas y los detalles de los remates. Las figuras grandes siguen siendo artesanía pura —sierra, papel maché, moldes de escayola— pero el proceso de diseño se ha digitalizado casi por completo en los talleres más jóvenes.

Encontrar tu falla: geolocalización para no perderte

Si alguna vez has intentado localizar una falla concreta entre las 700 que se plantan en Valencia, sabes que es fácil acabar dando vueltas en círculos. Las apps de geolocalización de fallas han resuelto ese problema.

Aplicaciones como Fallas App o los mapas interactivos de la Junta Central Fallera permiten filtrar por sección, ver la ubicación exacta de cada monumento y planificar rutas. Durante las fiestas, estas apps incluyen además horarios de mascletàs, programas de eventos y hasta la ubicación de los servicios públicos.

En nuestras pruebas, la precisión de geolocalización era notablemente buena en el centro histórico, donde las calles estrechas son el mayor reto. Fuera del casco antiguo, el rendimiento era impecable.

Las mascletàs también van digital

Otro frente de digitalización: las entradas digitales para espectáculos pirotécnicos y eventos de la semana fallera. Los conciertos de la plaza de toros y las cenas de las comisiones han migrado mayoritariamente a la venta online, y algunas pirotecnias han experimentado con códigos QR para eventos privados.

Y para quien no puede venir a Valencia, las mascletàs se emiten en streaming con calidad que hace unos años era impensable. Hay valencianos en Berlín o Buenos Aires que no se pierden una plaza del Ayuntamiento a las dos de la tarde.

¿Preservar o vaciar?

Aquí está la gran pregunta que nos planteamos al inicio de este reportaje. ¿Está la tecnología ayudando a preservar la tradición o está vaciándola de espíritu?

Nuestra conclusión tras semanas de investigación es que la tecnología está haciendo algo más interesante: profesionalizando la fiesta. El artista fallero de hoy es un emprendedor que gestiona encargos por valor de miles de euros, compite en un mercado con decenas de talleres y necesita herramientas modernas para sobrevivir. El modelado 3D no sustituye el arte, lo amplifica: permite arriesgar más en los diseños porque el margen de error estructural se reduce.

Lo que sí se pierde, y hay que decirlo, es parte del misterio. Antes, el monumento era una sorpresa total hasta el día de la plantà. Ahora, muchos falleros conocen cada detalle de su falla meses antes porque la han visto renderizada en una tablet. La emoción de la revelación se ha suavizado.

Pero la fiesta sigue siendo de las personas. Ninguna app sustituye el olor a pólvora de una mascletà ni el ruido de la cremà. La tecnología, bien usada, no está vaciando las Fallas: está garantizando que sigan siendo la fiesta que son dentro de treinta años, con talleres viables y público que las encuentra sin perderse por el camino.

Y eso, para una tradición que ya tiene más de 150 años, no es poca cosa.

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