"Xe que faig, eixam": los traductores se lían con el valenciano y lo comprobamos con ejemplos reales
Photo: Gohar7, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
Hay una frase que todo el mundo de la Comunidad Valenciana ha pronunciado alguna vez: "no te piques, que no es lo mismo". O su hermana mayor: "vete a fer un brot". O el clásico al contarlo con turistas: "hoy hace un calor que pela, macho". Si alguna vez habéis pegado estas frases en un traductor automático, sabréis que el resultado puede ser digno de un chiste de faller.
En Valenappi nos preguntamos hasta dónde llega la inteligencia artificial de los traductores cuando se enfrenta al castellano de aquí, con su ritmo, sus diminutivos y sus préstamos del valenciano. Hicimos la prueba con las tres grandes opciones del mercado y os contamos lo que encontramos.
El experimento: diez frases imposibles
Preparamos una lista con los retos más habituales: expresiones con calco del valenciano, modismos locales, vocabulario de la huerta y frases cotidianas dichas con nuestro acento escrito tal cual suena. Algunos ejemplos de lo que metimos en las máquinas:
- "Estoy achuchado, me voy a echar una siesta"
- "No te obsesiones, es una tontería, no te piques"
- "Ven pa acá y traete el paraguas, que va a caer una buena"
- "Mañana quedamos en el Cabañal y vamos a la playa, ¿te apuntas?"
- "Este arroz está para chuparse los dedos, de la huerta, fijo"
Los resultados, herramienta por herramienta
Google Translate sigue siendo el rey de la cantidad: traduce a decenas de idiomas, funciona offline y reconoce el castellano coloquial bastante bien. Con "achuchado" la tradujo al inglés como "tired/exhausted", que es exactamente lo que queríamos decir. Pero con los calcos del valenciano se atascaba: "traete el paraguas" salía correcto, pero estructuras como "que va a caer una buena" las convertía en algo literal y sin gracia.
DeepL es el más fino con matices y frases largas. Donde Google se líaba, DeepL entendía el sentido y ofrecía una versión natural en inglés o francés. Eso sí, con el vocabulario muy local ("eixam", "faig", expresiones en valenciano) se quedaba en blanco con más frecuencia que Google, que al menos intenta una traducción aunque falle.
Las apps de aprendizaje de idiomas son otro mundo. No traducen, enseñan. Y aquí hay una sorpresa agradable: el valenciano está presente en varias de ellas, con cursos que respetan la norma de la Acadèmia Valenciana de la Llengua. Para quien se muda a Valencia y quiere entender el cartel de "Benvinguts" o pedir "un tallat i un entrepà de truita", son una puerta de entrada mucho mejor que cualquier traductor.
Lo que nadie cuenta: el acento escrito
Un detalle que nos fascinó: cuando escribimos frases con grafías coloquiales como "pa", "na" o "e" en lugar de "y", los traductores las interpretaban peor. Pero cuando usábamos el dictado por voz, el reconocimiento del acento valenciano era notablemente bueno. Google, en concreto, entendió casi perfectamente un audio dicho con acento de la Vega Baja y otro con acento de Castellón. La inteligencia artificial escucha mejor de lo que lee.
Nuestra recomendación según el caso
- Para traducir del castellano a otro idioma con matices: DeepL, sin dudarlo.
- Para vocabulario rápido y funcionar sin conexión: Google Translate.
- Para entender el valenciano que escucháis por la calle: una app de aprendizaje con curso de valenciano, mejor que cualquier traductor automático.
- Para no hacer el ridículo con modismos: no hay app que valga. Nada sustituye a que un amigo de la zona os explique qué significa "eixam" con la sonrisa de quien ya ha visto cara de sorpresa antes.
La conclusión es doble. Por un lado, la IA ha mejorado muchísimo con el castellano general, y hasta entiende bastante del nuestro. Por otro, el valenciano sigue siendo territorio con encanto para las máquinas: ahí siguen ganando los humanos, y mientras tanto, aprender un poco de la lengua local con las apps adecuadas es la mejor inversión que podéis hacer si vivís en la Comunidad.