30 días sin coche por Valencia: crónica de un adicto a las apps de transporte público
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Se me acabó la gasolina el 3 de septiembre. Bueno, no literalmente: decidí que durante 30 días no iba a tocar el coche y me movería por Valencia y alrededores usando exclusivamente el móvil. EMT, Metrovalencia, Renfe, patinetes eléctricos y poco más. El objetivo era simple: averiguar si las apps de transporte público de la Comunidad Valenciana están a la altura o si seguimos dependiendo del vehículo de cuatro ruedas por una buena razón.
Spoiler: hay de todo, desde apps que funcionan de maravilla hasta otras que parecen diseñadas en 2015 y nunca actualizadas.
Las dos caras de la moneda: EMT Valencia y Metrovalencia
Empecé por casa, en el barrio de Ruzafa, con la app de EMT Valencia. Y aquí va la primera sorpresa: la información en tiempo real de las paradas es de las mejores que he probado en España. Llegas a la parada de la Gran Vía Marqués del Turia, miras el móvil y sabes que tu bus llega en 4 minutos. Y llega en 4 minutos. Después de años sufriendo apps que prometen tiempos que no se cumplen, esto se agradece.
El pago con móvil también ha mejorado. Puedes recargar la tarjeta EMT desde la propia app, y aunque el proceso no es tan fluido como en otras ciudades europeas, cumple. Lo que no cumple es la app en sí: la interfaz se siente anticuada, hay menús que no tienen mucho sentido y de vez en cuando se queda pensando en plena calle cuando más prisa tienes.
Con Metrovalencia la cosa es distinta. La app oficial hace lo básico: horarios, planificador de rutas, avisos de incidencias. Pero cuando hay una avería en la línea 3 un martes a las 8:40 de la mañana, la comunicación deja mucho que despiar. He llegado a estar esperando en Angel Guimerà con cuatro pantallas de información contradictorias y ningún aviso claro en la app. Es el punto débil más evidente de todo el mes.
Renfe Cercanías: la app que funciona cuando quiere
Para moverse hacia Gandía o Castelló, el Cercanías de Renfe fue mi salvación en un par de escapadas de fin de semana. Y aquí tengo que dar la palma a Renfe: la app de Cercanías ha mejorado muchísimo en los últimos años. Comprar el billete, consultar horarios, ver los andenes... todo rápido y sin complicaciones.
El problema no es la app, es el servicio en sí: los retrasos en Cercanías siguen siendo una lotería, y ninguna app del mundo arregla que tu tren lleve 25 minutos de retraso un domingo por la noche. Pero al menos ahora sabes que llevas 25 minutos de retraso antes de llegar a la estación, que ya es más de lo que podías decir hace cinco años.
Patinetes: la jungla de las apps de micromovilidad
Aquí es donde el experimento se puso interesante. Valencia está llena de patinetes de distintas marcas, y cada una tiene su app, su tarifa y sus reglas. Descargué las tres principales y las usé indistintamente durante el mes.
Lo bueno: para trayectos cortos, del centro a la Ciutat de les Arts, o para llegar a una parada de metro que te queda lejos, son oro. Desbloqueas, andas, aparcas. En 15 minutos estás donde querías y has gastado menos de 2 euros.
Lo malo: el pago con móvil funciona bien en todas, pero la disponibilidad es una lotería. En zonas como Cabanyal o ciertas zonas de Benimaclet, encontrar un patinete con batería a primera hora es misión complicada. Y aparcar correctamente, con la foto final que te piden algunas apps, se convierte en un pequeño trámite burocrático que nadie pidió.
El día que llovió en Valencia (y no había nada a la vista)
Y llegamos a la prueba del algodón. Una tarde de mediados de mes, gota fría valenciana de las de verdad, agua cayendo sin parar. Coche en el garaje, obviamente. Abro las apps.
EMT Valencia: tiempos reales correctos, pero el bus llegó llenísimo y pasó de largo. Metrovalencia: la app no reflejaba ningún problema, pero en el andén de Xàtiva había una aglomeración propia de las Fallas. Patinetes: ni uno con batería en un radio de 800 metros.
Lo que me salvó fue una combinación: el planificador de la app de Metrovalencia me sugirió una ruta alternativa combinando línea 5 y un tranvía que no habría considerado, y llegué a casa 40 minutos más tarde de lo habitual pero llegué. La lección es clara: ninguna app es perfecta, pero usar tres a la vez te da margen para improvisar cuando el clima (o la avería) se tuerce.
Veredicto tras 30 días
¿Puedes vivir en Valencia sin coche usando solo apps? Sí, y mejor de lo que esperaba. EMT Valencia es la más fiable en datos, Renfe ha dado un salto de calidad notable y los patinetes resuelven los últimos kilómetros con más gracia de lo que pensaba. Metrovalencia tiene la mejor red y la app más floja, una combinación frustrante.
¿Volveré a usar el coche? Sí, para viajes fuera de la ciudad y para días de lluvia torrencial. Pero para el día a día en Valencia, el móvil se ha ganado un sitio en el bolsillo... y el coche, un sitio más caro en el garaje.